Daños
Yo también causé daño, lo sé.
Fuimos un no sé qué a toda
velocidad que se estrelló
contra aquella sensibilidad que
nos sujetaba para no caer en el
abismo.
Fuimos una sonata en pleno
invierno: hacían falta más abrazos.
Nos consumieron los errores de
no aprender de las distancias, los
miedos de perdernos el uno al otro
sin retorno.
Fuimos tantas cosas que hoy ya
no sabemos si cabemos en una
sola historia, ni dónde estamos
para salir a buscarnos y empezar
de nuevo.
Y sé, cariño; que el olvido duele
hasta lo más profundo. Lo siento,
yo también causé daño.
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